Un vaso que quedó de la noche capta las pocas luces de la ciudad. Luces artificiales que cubren la noche de verdad.
Las últimas semanas han trabajado mucho allá afuera, más que el año pasado incluso, en que se celebró ese aniversario de esa fecha en que ya nadie recuerda muy bien que pasó, pero que todos celebran y bailan, y bailan y toman, y luego se acuestan.
Por eso ahora que había un rato en que no se escuchaba mucha bulla afuera, se podía dormir. Quizás no por tanto rato pero si con hartas ganas.
Por lo menos fue durmiendo es una frase que le gusta repetir.
Ahora los fuegos artificiales los ve menos artificiales. Porque cada explosión como que lo libera un poco de la culpa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario