Luego un riff, que me recuerda a la fuerza de los de Tom Morello, martilla con el ritmo de un Gigante a cargo de Cedric en una especie de rapeo, pero con los características de un cantante mas virtuoso.
El desfile psicodelico que oímos nos transporta a una cita con el primer solo de guitarra.
Un segundo verso llega, pero obviamente no puede tener una melodía igual al primero, como sugeriría cualquier músico inconformista.
El coro es mas largo, y mas agudo, llevando a nuestros oídos a un nuevo umbral de frecuencias. Indicando con tambores y timbales que el caliz ya está bendito y el cuerpo está en el altar. Al alzarse las notas por sobre el cielo, nuestras almas suspendidas son atacadas por el movimiento de Frusciante y su fraseo constante oscila y acelera para dejarnos con las ultimas palabras de Cedric: "El ritual ha comenzado".
Todos bailan, esto es una fiesta llena de mascaras y disfraces, algo como un carnaval de Venecia dedicado a la locura que subyace en cada palabra balbuceada que destruye nuestros tímpanos. "Nunca escuché a un hombre hablar así" Nuestro fanatismo, se transformó en obsesión, y nuestra obsesión en eterna perdición. Algo salió mal al parecer, porque la guitarra al pasar a esta dimensión, se codificó mal en la grabación, solo grita palabras cortadas y aullidos tenebrosos.
El sacerdote siempre quiso esto, ahora estamos perdidos. Algunos corren en el silencio de las casas incendiadas, pero la admiración que siente el monje ya supera toda razón. Él nos advirtió que no era de confianza.
Corran, Goliath ya está al lado tuyo.