Hola! hice este blog con la intención de comentar algunas canciones según apreciación personal.
Para el día de hoy tengo el agrado de presentar esta canción de pulenta canción de Opeth.
Cuando la escuché por primera vez era bastante chico, 17 años por ahí. Fue en la casa de un viejo amigo, aunque no muy cercano, él era bastante más viejo que yo, o al menos eso aparentaba, porque era de hartos niveles más arriba que yo en el colegio.
En un principio esta canción es muy brutal, y tiene tintes clásicos del black metal, como lo son la voz gutural, un riff pesado y una potente doble pedalera, que a ratos da espacio para pequeños solos de un compás a otro. En el primer interludio la canción nos muestra que puede llegar un poco más lejos, debido a unos juegos de octavas fuerte. Pero sin embargo en esta primera parte de la canción, es bastante repetitiva, algo también clásico del black metal, permitaseme por parte de los fans.
Cambiando cerca de los dos minutos, a algo mucho más técnico, para dar paso luego a una guitarra en el fondo, que suena sacado de Megadeth. Luego de volver a un riff similar, que comienza a romper esquemas los esquemas con su nivel técnico, aparece una guitarra disociada, un faro nocturno dentro de la canción, solitaria y enigmática. Cada vez nos sumerge más.
Este sonido tan característico de las PRS, empieza a llenar de una oscuridad la canción, pero desde esta condenación, nos sorprendemos en conjunto al escuchar el desolador canto de Mikael, que a pesar de sonar muy tradicional, desespera y llena de mas oscuridad la canción. Termina esta parte, guiandonos el camino hacia la muerte, dejándonos dormidos y tranquilos, queriendo decir que lo malo ha pasado quizas, la vida.
El solo descarrilado de guitarra nos baila como una alma en pena, introduciendo la acústica de esta nueva sección de la canción, para alcanzar lo inalcanzable de una vuelta atrás. El coro tiene tres pasajes claros, melancolía, esperanza, y finalmente misterio con el último "baaaaack".
La sección acústica hasta que te clava un hacha en la cabeza, el volumen de la guitarra crece desde el fondo, y comienza nuevamente la carrera de la vida. Solo quedan aplausos en tu habitación y una emoción que se va desvaneciendo con el final de la canción, dando paso a la siguiente etapa, pararte de tu asiento y mirar.
Que les vaya bien!
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